La traición que no lo parece.
No pasa de golpe, se acumula.
No todas las traiciones
suceden entre personas.
Ocurren dentro.
Sin grandes gestos.
A veces sin verlo venir.
Una frase que no dije.
Una incomodidad que ignoré.
Un “da igual” sin ser verdad.
El cuerpo avisó.
Creo que lo noté.
Pero seguí.
Era práctico.
Era educado.
Era eficaz.
La traición más pequeña no se siente como traición.
Se siente razonable.
Ahí está el problema.
Hasta que un día ya no sabes muy bien qué querías decir.
Has afinado tanto el gesto que
la incomodidad
se ha vuelto imperceptible.
La traición interna no duele de golpe.
Se acumula.
Como una capa fina de polvo sobre la piel.
Hasta que un día te preguntas cuándo empezaste
a desconfiar de lo que sentías.
Quizá fue ese microsegundo en el que elegí
no escucharme.
Tengo dudas.
Todavía.
La traición más pequeña no hace ruido.
Sólo te aleja un milimetro.
Y luego otro.
Y luego otro.
Hasta que volver a ti
ya no es un paso.
Es un trayecto.
Y no se resuelve pensando.
+PERSPECTIVA
Notas sobre lo que no encaja



Eres una especie de antítesis del pirata: no tienes parche en el ojo, lo muestras y cubres el resto.